Ya lo dije en la anterior entrada del blog: no es fácil empezar de cero. Y ahora lo he podido comprobar. Gran parte del tiempo puede parecer que tu nueva vida es inmejorable y que no importa no conocer a nadie realmente. O saber que hay gente de tu vida a la que verás pronto, pero que en ese momento no puede estar físicamente ahí.
Pero llega un momento que algo insignificante te hace sentir mal, y entonces todo ese castillo de naipes que te habías construido se viene abajo. Puede ser algo tan nimio como que se termine el papel del vater y no puedas llamar a alguien de tu familia para pedir más, o algo más profundo. El caso es que en ese momento es cuando tu mundo se te viene encima. Sabías que tu vida iba a cambiar, pero ahora eres conciente del cómo. No solo se trata de volver a tejer una nueva red social, sino de reorganizarte la vida. De llegar antes a casa para cocinar. De autoplanificar las limpiezas, las planchas o la compra. De no tener a alguien que conozcas que te pregunte por cómo te ha ido el día, o que qué has hecho, aunque no tengas ganas de contestar y a veces eso incluso te moleste. El síndrome del niño que al empezar el colegio farfulla "Quiero ir con mi mamá" vuelve en su forma adulta. Sólo que ahora se sabe que esto es cuestión de tiempo.
También eres consciente de que todo dará la vuelta. De que dejarás a un lado ese síndrome, pero que tambien las cosas que te gustaban de vivir así dejarán de parecer tan geniales.
Odiarás la pasta y querrás volver a comer lentejas
miércoles, 15 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Hoy, estreno cepillo de dientes
No es fácil empezar de cero. No es sencillo pensar que aquello que hasta ese momento era tu vida pase a ser llamado “recuerdo” para ser remplazado por otra totalmente diferente. Para ser precisos, ni siquiera empiezas de cero, porque sigue habiendo un elemento en la nueva vida que, en el fondo, permanece prácticamente invariable: uno mismo. Cambia la ubicación, cambia el contexto, cambia casi todo, pero tienes la oportunidad de una nueva vida, de que nadie sepa los errores o defectos de tu pasado, sin que nadie tenga prejuicios contra ti.
Ahora mismo, yo me estoy dirigiendo hacia esa nueva vida. No se como será, si me sentiré más feliz o más desgraciado que en el pasado, pero lo que sí sé es que será diferente. Y que incluso el elemento invariable acabará cambiando, aprendiendo de la nueva situación, para hacer uso del principio del ser humano que nos hace adaptarnos al medio.
Hoy estreno casa, estreno colchón, estreno una vida. Y estreno un cepillo de dientes.
Ahora mismo, yo me estoy dirigiendo hacia esa nueva vida. No se como será, si me sentiré más feliz o más desgraciado que en el pasado, pero lo que sí sé es que será diferente. Y que incluso el elemento invariable acabará cambiando, aprendiendo de la nueva situación, para hacer uso del principio del ser humano que nos hace adaptarnos al medio.
Hoy estreno casa, estreno colchón, estreno una vida. Y estreno un cepillo de dientes.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)