miércoles, 25 de agosto de 2010

III.De prejuicios hacia el chico del bus

Sí, estoy esperando un autobús, y no, no tengo más de 60 años. Y no hace falta que me mires de reojo, que me doy cuenta de que lo estás haciendo. Mírame a la cara y dime: "Efectivamente, soy mejor que tú; ahora mismo voy a por mi coche, que lo tengo aparcado a una calle de aquí. No me hace falta esperar a un autobús durante media hora. Eso suponiendo que lo estés esperando, y no estar sentado en el bordillo hasta que nadie te mire para liarte un porro o un graffiti en la parada, que por algo eres joven".

Parece que últimamente la gente te mira con malos ojos sólo porque estás en la misma franja de edad que los chicos que salen en el telediario robando bolsos mediante la técnica del tirón. ¿U os creéis que no me doy cuenta que cuando voy andando rápido por la calle no me doy cuenta de que al acercarme sujetáis el bolso con recelo, de que miráis con mala cara dispuestos a correr si hago cualquier movimiento inesperado? Vivimos en unos años en que todo el mundo desconfía de cualquiera en base a unos prejuicios. Antes ocurrían los mismos delitos que ahora, es un hecho estadístico, sólo que en la actualidad la gente lo sabe gracias a la televisión y demás. ¿Quiere decir eso que si vemos a un rumano por la calle vaya a robar una casa? ¿Que si vemos a un hombre con barba sea un violador?¿Que si alguien sonríe a un niño quiera secuestrarlo?¿Tanto cuesta pensar que tal vez el rumano vaya a recoger a su hija al colegio?¿Que el hombre con barba la lleve porque le gusta como le queda?¿O que aquel post-adolescente de la parada del autobús tal vez... esté esperando el autobús? A causa de la ignorancia, hemos aparecido de pronto en una sociedad desconfiada.

Y no quiero consultar el reloj cuando se acerca alguien para dar la impresión de que he quedado. O trastear con el móvil para no parecer que no hago nada. Creo que la reacción más adecuada ante los ignorantes es... ignorarles

No hay comentarios:

Publicar un comentario